martes, 24 de febrero de 2026

A nuestra iglesia

 Lorenzo nos quiere transmitir:

La iglesia de Gomeznarro, testigo silencioso en la llanura, refleja la memoria y espiritualidad del pueblo a través de sus raíces mudéjares y su integración en la vida cotidiana. Aunque hoy sus muros muestran el desgaste del tiempo y suplican atención, aún conserva esperanza de ser restaurada y volver a latir en el corazón de la comunidad.

 

EL ÚLTIMO LATIDO DEL CAMPANARIO

 En la llanura donde el viento no calla,

se alza la iglesia de Gomeznarro

de ladrillo humilde y siglos callados,

mirando despacio el paso del tiempo.

 

Nació mudéjar, roja como la tierra,

con arcos que aprendieron a rezar,

y campanas que sembraban la tarde

bajo la sombra tibia de San Nicolás.

 

Hoy sus muros ya no susurran

gimen.

 

Las rajas le cruzan el pecho

como herida abierta en silencio,

cada grieta es un aviso,

una súplica que sube por la torre

y se pierde entre nubes indiferentes:

 

“Si nadie me sostiene, caeré

como cae la memoria

cuando se olvida”.

 

Y, sin embargo, aún en ruinas

late despacio bajo el polvo,

esperando unas manos, una mirada,

alguien que escuche en sus paredes

rotas

el corazón antiguo de un pueblo.

 

24 de febrero de 2026                     Lorenzo Rodríguez Calvo

4 comentarios:

  1. Esperemos que haya alguna mano o algún político que se acuerde de esta iglesia y de los recuerdos que ella encierra

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  2. Precioso, lleno de amor y belleza, ojalá sea posible mantener éste patrimonio que es testigo de la historia y de historias.

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