El pasado29 de mayo celebramos la trigésimo sexta Tertulia
en el Restaurante El Montico de Tordesillas. En esta ocasión fuimos 13 los
asistentes, que no participantes.

El libro, en cuestión, fue “La felicidad de los ogros” de
Daniel Pennac.
Sinopsis
Primera de las novelas protagonizadas por el
inefable Malaussène, que la crítica calificó de «milagro de frescura».
¿Quién es
Benjamin Malaussène? ¿Es un santo? ¿Un idiota? ¿Un hombre feliz? Primogénito de
una familia curiosa y estrambótica, y responsable de un batallón de hermanos,
Malaussène vive en el barrio de Belleville y trabaja como «chivo expiatorio» en
unos grandes almacenes parisinos. Si un comprador se queja de una mercancía
defectuosa o de un fallo técnico, Malaussène aguanta la bronca y las amenazas
de despido hasta que el cliente, compadecido, retira su reclamación. Y así, la
dirección de la empresa ahorra dinero. Pero unas misteriosas explosiones en los
grandes almacenes complican, más si cabe, la ya precaria salud emocional de
nuestro héroe.
Daniel Pennac nació en Casablanca,
Marruecos, en 1944. Hijo de un militar francés, después de una infancia
transcurrida en varios países de África y del sudeste asiático, se licenció y
comenzó a trabajar como profesor de lengua y literatura en un liceo parisino.
Sus primeras incursiones en la escritura se produjeron en la literatura
infantil, pero su gran éxito fue Como una novela (Anagrama, 1994), un
apasionado homenaje a la lectura sin complejos. Finalmente, a raíz de la
popularidad que alcanzó la saga Malaussène, dejó la enseñanza para dedicarse a
la literatura. Esta saga incluye los títulos: La felicidad de los ogros,
El hada carabina, La pequeña vendedora de prosa, El señor
Malaussène, Entre moros y cristianos y Los frutos de la pasión.
En 2007 obtuvo el prestigioso premio Renaudot con Mal de escuela
(Literatura Random House, 2008), obra que en España obtuvo un gran éxito de
crítica y ventas. Sus libros más recientes publicados en Literatura Random
House son: Señores niños (2011), Diario de un cuerpo (2012)), la
pieza teatral El 6º continente (2015), El caso Malaussène: me
mintieron (con el que, en 2018, retomó la célebre saga) y Mi hermano (2021).
En la Tertulia:
Se ve como un libro raro,
exigente y literario en varios niveles, con imágenes retorcidas y una
indefinición constante entre niños y adultos, cuyas edades no llegan a
diferenciarse con claridad. También llama la atención la estructura del almacén
donde trabaja Malausène. Se apunta, además, una posible semejanza con El
paraíso de las damas, de Émile Zola, por el contexto de los grandes
almacenes en el París del siglo XIX.
Se valora especialmente la figura
del “chivo expiatorio”, y las reuniones sindicales se interpretan como una
sátira lograda.
Algunos lectores señalan que no
han terminado de entender la obra ni de descifrar las relaciones entre los
personajes. Tampoco se comprenden bien ciertas “bromas”, y hasta el final no
resulta claro cómo deben leerse las relaciones del protagonista, que apenas
evolucionan desde el comienzo.
También se comenta que al
principio parece plantearse una situación que después no resulta ser la real.
No termina de entenderse tampoco el sentido de “arriba” y “abajo”, y muchas
escenas, precisamente por esa dificultad de comprensión, acaban leyéndose como
humorísticas. Para algunos participantes, ha sido una lectura especialmente
dura.
Para quienes disfrutan de los
libros extraños, la obra resulta fascinante. Los personajes, todos ellos muy
extravagantes, conservan sin embargo un notable atractivo. Se valoran de forma
especial las descripciones, el uso de los recursos literarios y una escritura
cuidada y rica en matices.
Como detalle llamativo, se
destaca que el personaje describa su trabajo como el de “recibir broncas” y,
aun así, estar bien pagado por ello.
También se recoge la impresión de
que, aunque al inicio cueste conectar con el hilo narrativo, el libro ofrece
momentos divertidos e incluso provoca la risa. Se menciona asimismo una
referencia a una calle de Roma vinculada con otro libro dentro del relato, lo
que añade una capa adicional de interés.
Otra experiencia de lectura
apunta que, tras abandonar el libro y retomarlo más adelante, aunque se pierdan
algunos contextos, el balance final puede ser positivo, con una sensación
incluso cercana al género policiaco.
Se señala que, en un primer
momento, la obra puede parecer surrealista, pero que a medida que avanza
despierta la risa y se deja leer como una crítica al consumismo, la religión,
el capitalismo y la manipulación. Su originalidad se ve reforzada, además, por
la presencia de referencias históricas, literarias, mitológicas y árabes.
Algunos lectores reconocen que la
lectura les ha resultado muy difícil porque no lograban entender casi nada y,
por ello, no les ha gustado. Aun así, les sorprende y les interesa todo lo que
otros compañeros han conseguido desentrañar durante la tertulia.
Desde otra perspectiva, se
defiende que quien busca arte en una obra espera precisamente seguir la
corriente de pensamiento del autor y dejarse interpelar por un texto que
obligue a trabajar como lector. Desde ese punto de vista, la novela se
considera una experiencia rica. El personaje principal, por todo lo que le
rodea, llega a percibirse casi como un santo, aunque su trayectoria transmite
también una cierta tristeza, al quedar la impresión de que su vida seguirá
siendo la misma a pesar de todo.
Yo: me he perdido el motivo por el que el
escritor Eduardo Mendoza aparece en los comentarios sobre este libro.
Es una de las tertulias en las que a pesar de que el
porcentaje de no lectores es de los más
elevados, hay una gran diversidad en las
apreciaciones sobre el gusto por el libro.
Dándose el caso de que aparecen los dos extremos: “ es un
libro insufrible, no hay por dende cogerlo” y
“es casi una obra de arte, por lo que te hace trabajar”.
Para gustos, los
Para terminar la Tertulia se propuso y
se aceptó este libro:
